HISTORIAS
Desde su quad, Omar lucha por la accesibilidad
Omar fue un incansable defensor de los derechos humanos en Colombia. Ni la violencia ni el conflicto pudieron extinguir su espíritu de buscar la paz. Sin embargo, en medio de sus actividades, un disparo le arrebató la movilidad en sus piernas, y a pesar de ello, las amenazas no cesaron. Esta difícil situación lo llevó a embarcarse en una balsa junto a su familia y cruzar a Ecuador, donde comenzaría una nueva vida.
Para muchos, estos sucesos habrían significado el fin de su activismo social, pero para Omar solo fue una pausa momentánea.
“Cuando llegué aquí, me dije a mí mismo que no volvería a participar en el trabajo comunitario después de lo que ocurrió en Colombia”, compartió Omar. “Pero no puedo quedarme de brazos cruzados. Siento la necesidad de ayudar a los demás”.
Al llegar a Esmeraldas, una ciudad costera de Ecuador, se encontró con un panorama desafiante para las personas con movilidad reducida. Aunque esta ciudad le devolvía la esperanza de reconstruir su vida, Omar se enfrentó a obstáculos para encontrar empleo y movilizarse por diferentes lugares en su silla de ruedas. Fue entonces cuando decidió unirse a una asociación de personas con discapacidad, donde, junto con otros individuos, unieron esfuerzos para adaptar espacios que facilitaran el acceso de sillas de ruedas a lugares públicos.
“Hay personas que han creído en esto, voluntarios con quienes hemos construido rampas en algunas casas de nuestros compañeros para ayudar a cientos de personas en sus hogares”, expresó Omar. “Organizamos rifas, actividades y buscamos jóvenes amigos que nos ayuden a construir pequeñas rampas”.
Para cumplir con su trabajo comunitario, Omar adquirió un quad y lo adaptó artesanalmente para transportar su silla de ruedas a todas partes. Su vehículo se ha vuelto tan característico que sus vecinos saben que ha llegado tan solo escuchando el sonido de su motor. Con él, llega a los mercados y distribuidoras con las que puede negociar para abastecer su tienda llamada “La Completísima”, la cual pudo abrir gracias a un capital semilla otorgado por ACNUR. Esta tienda se ha convertido en su principal fuente de ingresos para él y su familia.
“Aún alimento la esperanza de que mi tienda crezca y pueda convertirse en una cadena que ofrezca los mejores precios a las personas y contribuya en la zona donde vivo”, compartió Omar.
Las adversidades que este refugiado ha enfrentado en su vida solo han fortalecido su determinación.
“A pesar de haber pasado por todas esas dificultades y tener que huir en contra de nuestra voluntad, ahora debemos seguir luchando. Por eso, más que ser una víctima, me considero un sobreviviente”.
Refugiado haitiano informa sobre derechos y oportunidades a través de TikTok e Instagram
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