HISTORIAS
A salvo, reciclando para cuidar el planeta
No importa si hay lluvia o un sol agobiante, si se siente enferma o sin ganas, no hay nada sea suficiente para que Maura, una mujer reservada y luchadora, pueda llevar cabo una de las labores más nobles: reciclar para proteger al medio ambiente.
“Poco a poco estamos acabando el medio ambiente nosotros mismos. Me gustaría que este sea un planeta limpio, no contaminado, que mis nietos puedan respirar aire puro, que haya muchos árboles, muchas frutas” dijo la mujer colombiana de 46 años mientras empuja la carreta en la que lleva kilos de material reciclado.
Pero para Maura, el reciclaje es una labor relativamente nueva. “Yo era patrona. Tenía mis fincas, sembraba plátanos, yuca, guineo, manejaba trabajadores. Tenía mis gallinas, mis chanchos, estaba bien. Tenía mi casa propia”, dijo, recordando con sinsabor cómo hace más de una década vio su vida desmoronarse en su hogar en Colombia, cuando la violencia tocó su puerta.
Nos golpearon. A mi hijo mayor lo querían matar. Dijeron que si no nos íbamos en 20 minutos, nos iban a matar a mi hijo y a mí”, dijo Maura. Con lo poco que pudieron tomar, salieron rumbo a otra ciudad con la esperanza de que los kilómetros en el medio le permitieran estar tranquila, con su hijo a salvo. “Pero ahí nos pasó lo mismo. Arrendamos una casa. Apuñalaron a la señora de la casa y nos dijeron que desocupáramos”.
Maura supo en ese entonces que quedarse en la Colombia que la vio nacer no era una opción y emprendió camino hacia Ecuador, sin saber qué sería de sus vidas ni cómo haría para mantenerse a flote.
Probó con la venta de comida. Desde pinchos, hasta arepas, ni los conciertos más grandes le permitían vender lo suficiente. Hasta que una conocida le pidió ayuda para recoger material reciclable a cambio de una comisión. “Eso debió haber sido como hace 10 años. Eventualmente, compré otro triciclo para probar cómo nos iba. Una señora nos dio y le fuimos pagando del reciclaje”.
Poco a poco, Maura empezó a labrar su camino como recicladora. Y ahora es una de 15 personas refugiadas y ecuatorianas que hacen parte de una asociación que vela por el reciclaje de la ciudad. “Somos como una familia, en las buenas y en las malas. A veces estamos enfermos y nos echamos la mano”.
Maura le pone ahora todo sus esfuerzos y sueños a futuro en el reciclaje. “La naturaleza es importante, hay aire puro, la tierra, todo es beneficio para nosotros. Pongámonos la mano en el corazón y tratemos de reciclar, que para eso están los de la asociación que pasan retirando, cuidar el medio ambiente que es para todos”.
Refugiado haitiano informa sobre derechos y oportunidades a través de TikTok e Instagram
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